Jorge Washington Abalos

Nació en la ciudad de La Plata anunciando la Primavera, un 20 de setiembre de 1915, hijo de santiagueños, se recibió de maestro y antes de cumplir 20 años, fue designado como maestro rural, y a orillas del Río Salado se contacto con un mundo totalmente distinto al que conocía, tuvo que aprender para enseñar, y nos lego el libro mas autentico, descriptivo y real de Santiago del Estero: SHUNKO.

Libro que trascendió las fronteras provincianas, se instaló como material de estudio en las escuelas de nuestro país y llego a la pantalla grande de la mano de Lautaro Murua, también fue recreado a través de la Radiofonía y cumple un rol de enseñanza tanto de la Idiosincrasia del Santiagueño, como también rescata coplas populares y un pequeño Diccionario Quichua Santiagueño.

shunko

«Te entrego a Shunko y te entrego pequeños retazos de su vida de niño campesino vividos en su monte nativo y en la escuelita rural. Los niños de quienes aquí te hablaré son changos santiagueños, pastores de la pequeña majada de sus padres; niños que encontrarás en cualquier región de nuestra provincia».

«Estos son changos saladinos, «shalacos» ribereños de ese río esquivo (el Salado), que junto con el Dulce no alcanzan para el gigante sediento que es Santiago del Estero. Participan del dolor de la tierra sin saberlo. La vida es dura, pero ellos lo ignoran porque no conocen otra. Quizá son felices.

«Deseo mostrarte a través de «Shunko» cómo sienten y cómo ven ellos. Ignoran la mayor parte de las cosas que vos y yo sabemos, pero saben muchas otras que vos y yo ignoramos.

«Responden a otra mentalidad y a otra cultura. Sus vidas están regidas por la superstición y por la leyenda. Créeme que hasta tienen una religión que no es la tuya.

«Es una corriente que circula a la par de la nuestra y que nosotros no vemos. Ellos son otra cosa que nosotros.

«Cuando actúan, sus actos tienen más lógica de lo que puedas suponer. Y no creas que el «shalaco» es ese que ves en la ciudad, callado y esquivo; porque ése, fuera de su ambiente, se ha retirado al fondo de sí; siente pudor por la observación a que lo sometes…

«¿Por qué he dado vida a Shunko? Porque no lo conoces y quiero que sepas que existe. Y si a través de estas páginas descubres que tiene problemas, que sepas de esos problemas; algún día quizás esté en tus manos aliviárselos.

«Y le he dado vida también, porque quiero así expresar mi agradecimiento a los chicos que endulzaron mi soledad en las costas del Salado y del Dulce… y me ayudaron a vivir.

«Quiero honestamente advertirte que no debes suponer que ese maestro que verás andar en las páginas del libro sea yo; ése es el maestro que yo hubiera querido ser, o mejor, que yo hubiera debido ser.”

Jorge Washington Abalos

Don Jorge fue colaborador de Salvador Mazza, también de Bernardo Houssay, a quien le enviaba las arañas “Viudas Negras” y “Rastrojeras”, en la provincia de Santiago del Estero fundo el Instituto de Animales Venenosos, que lleva su nombre, junto a el trabajo mi tía María Pacheco, siendo niño, una vez lo saludé “Hola changuito” me dijo, en Córdoba vive su hijo, que sigue el rumbo de escritor, como su papá.

También escribió “Shalacos”, “Animales Leyendas y Coplas”, “Norte Pencoso”, “Terciopelo, La Cazadora Negra” “Don Velmiro y don Agamenon”,  “Coplero Popular” y una novela que quedo sin terminar “Coshmi”.

Falleció en Córdoba, el 28 de Septiembre de 1979, pero aun seguimos emocionándonos cuando releemos sus libros, pues al leer de vuelta Shunko, todos deseamos haber sido “Tu alumno, que antes era”.




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