SANTIAGO DEL ESTERO FUE SEDE DEL 1º ENCUENTRO REGIONAL DE LUTHIERS

El evento contó con la participación de músicos y representantes de Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Misiones, en donde compartieron técnicas en talleres y seminarios.

Una vez más, Santiago del Estero es sede de un importante evento cultural en la región del NOA, y a que fue sede del Primer Encuentro Regional de Luthiers.

Durante el viernes 26 y el sábado 27 de mayo, más de cien músicos y artesanos de todo el país se reunieron en el Fórum, Centro de Convenciones, para compartir experiencias y técnicas a través de talleres y semionarios organizados en el evento.

Ambas jornadas recibieron a músicos y representantes de toda la región, como por ejemplo de Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Misiones.

Una de las actividades principales fue el seminario de José “El Indio” Froilán González, el reconocido luthier de bombos de Santiago del Estero, quien compartió sus saberes ante un centenar de presentes.

Esto es un sueño hecho realidad”

Froilán González es uno de los referentes santiagueños en la elaboración de instrumentos musicales a través de la contrucción de bombos legueros. Es uno de los organizadores de este primer encuentro regional realizado en el Forum y reconoció haberse llevado una grata sorpresa con la participación de la gente, entre asistentes y expositores.

Foto: Rodrigo Dorado

El indio” Froilán González también destacó la participación de Milan Cardozo, a quien etiquetó como una eminencia en la construcción de arpas, al tiempo que también destacó a Julio Malarino, representante de la escuela de Luthería de Buenos Aires. 

Lo mejor de este trabajo es la pasión. Si uno no tiene pasión por lo que hace le está dando más importancia al bolsillo. Y no es así. Primero hay que mirar a la persona. Yo nunca entrego un trabajo hasta no estar conforme con el trabajo realizado. Es un trabajo en el cual nunca se termina de aprender”, sostuvo Froilán al hablar de su trabajo.

Otra de las grandes figuras fue el profesor Juan José Rocabado, quien sostuvo que “Lo más destacable de esta jornada fue el acercamiento de hombres como Milan Cardozo, que con 76 años es dueño de una sabiduría ancestral en la producción de arpas y el propio Elpidio Herrera, quien es un destacado representante de la cultura santiagueña transmitiendo la sabiduría desde el monte atamisqueño”.

Foto: Rodrigo Dorado

A su vez, también destacó la importancia de representantes de la Licenciatura en Luthería que se dicta en Cafayate, en la provincia de Salta, la cual es considerada modelo, además de ser libre y gratuita.

Respecto a la importancia de la figura del luthier en la cultura, Juan José Rocabado remarcó las palabras del licenciado Juan Leguizamón durante la apertura de encuentro quien destacó la concomitancia entre el músico y el trabajo de los fabricante de sus instrumentos. “Somos un país sonoro y Santiago tiene una sonoridad propia. Es importante que el luthier tengan una visibilidad social y eso se logra con eventos como este. No podríamos tener música sin instrumentos”.

A mí la luthería me cambió la vida”

José María Solorzano, es uno de los representantes de la carrera de Luthería de la provincia de Tucumán, y también se refirió a la importancia de estos eventos que enaltecen la labor de los luthiers.

Foto: Rodrigo Dorado

Estos encuentros son muy importantes. Son muy nutritivos porque uno se encuentra con otros luthiers para compartir conocimientos, participamos de talleres, seminarios, charlas y vamos compartiendo y adquiriendo conocimientos útiles para nuestro trabajo”, destacó Solorzano.

También es importante el reconocimiento del trabajo de los luthiers para crear fuentes de trabajo, para que los artistas toquen estos instrumentos tan hermosos que uno los fabrica con tanta pasión. Tiene que haber más publicidad”, destacó y continuó “irónicamente, en este tipo de encuentros escasean los músicos, que son quienes deben probar estos instrumentos que están hechos para ellos”.

Hoy en día un luthier puede vivir de su trabajo, pero más que nada de la reparación y de la restauración de instrumentos, más que de la construcción”. “Es un trabajo muy humano a través del cual conocí otro tipo de gente. A mí el trabajo del luthier me cambió la vida, es muy hermoso”, finalizó.




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