EL SENTIDO DE LA RESISTENCIA

Acerca de “Folklore democrático” de Erica Ruth Hämmerle (Barnacle, 2017)

 

En un reciente reportaje, el guitarrista cordobés Daniel Homer dijo: Tengo las raíces plantadas, pero las ramas para arriba. (La voz, 28 de julio de 2017)

Pensé en esta frase para ilustrar el libro de Erica Ruth Hämmerle, más desafiante y actual de lo que pudiera parecer.

A primera vista, «Folklore» y «Democracia» parecen congeniar. El Folklore sería la expresión cultural del pueblo, la democracia su expresión política. Ahora bien, si se va más a fondo, surgen equívocos y contradicciones. ¿Cuál es el papel del Folklore en un mundo fluido, líquido, desprendido de contingencias de espacio y tiempo? ¿Y la democracia, en un mundo que ha generalizado un modelo de producción y consumo, proponiendo la difusión de prácticas políticas que remiten al pensamiento único? La autora supera ese desafío con éxito.

Si el libro fuera el árbol del que habla Homer, tendría raíces fuertes. Estas raíces son la tolerancia, el gusto del pluralismo y la diversidad. Nada más alejado, en la visión de Hämmerle, que el folklore rancio, chauvinista, patriotero, de aristas nacionalistas-tradicionalistas.

En cuanto a «Democracia», se trata de una palabra que sirve para casi todo. Vivimos en un «país democrático». Incluso votamos no hace mucho. ¿Todo se solucionaría con el «voto electrónico»?

No, el “Folklore Democrático” de este ensayo es el aporte, el de las raíces africanas, indígenas, coloniales, de la inmigración europea y el Folklore de la identidad latinoamericana en tiempos de la globalizacion. Un Folklore de resistencia (caracterización del filósofo Alain de Benoist)

La modernidad tiende a secularizar todo lo que antes vehiculizaba la religión y la metafísica. Y aquí aparece el «valor agregado» del libro que nos ocupa, el que resulta de su experiencia en el aula.

Nos atreveríamos a hablar de sacralidad del aula. No de la sacralidad inmanente del templo. Ni siquiera de un templo del saber, sino de la impregnación trascendente que deriva de las energías que interactúan y se confrontan en ese espacio único que es la escuela.

Ahora bien, como el Folklore, como la Democracia, es la Escuela la que está en cuestión.

En una entrevista fechada el  11 de abril de este año, Adriana Puiggrós comenta que, en el marco del negocio de la educación, que mueve millones de dólares «la tecnología es vista como una posibilidad de sustituir a la escuela y a los maestros por diversos programas que ya venden masivamente empresas, ONG y fundaciones a nivel internacional».

«La disminución del personal docente con la excusa de su posible reemplazo por medios tecnológicos se instaló como el argumento natural de los nuevos propietarios de la educación».

Consideramos que el libro de Erica Ruth Hämmerle viene a decirnos algo más sobre el Folklore en la escuela, sobre su concepción abierta y democrática, como un grano de arena, por cierto en el sentido de la resistencia.

 

 Acerca de la Autora

Erica Ruth Hämmerle (Godoy Cruz, Mendoza, 1964)

Hija de actores. Nieta de músicos. Docente.

“Folklore democrático” (Barnacle, 2017) es su primer libro.




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